Ciudad de México.– Emilio Lozoya Austin, ex director de Pemex durante el gobierno de Enrique Peña Nieto y uno de sus principales operadores durante la campaña presidencial, es ahora un testigo colaborador de la administración que encabeza López Obrador y pieza clave en su lucha contra la corrupción.
Tras ser detenido en España y un largo proceso de extradición, Lozoya Austin aceptó colaborar con el Presidente López Obrador y entregar información que incrimina a funcionarios, empresarios, lideres sociales y políticos; diputados, senadores e incluso gobernadores, en actos de corrupción.
Lozoya es acusado de lavado de dinero, asociación delictuosa y cohecho, sin embargo, logró un acuerdo para ampararse bajo el “criterio de oportunidad” y en dado caso que su testimonio lo valga, librarse de los delitos cometidos.
En sus primeras declaraciones, quien fungiera como enlace de relaciones internacionales durante la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto, reconoce que recibió dinero de la empresa Odebrecht, a cambio de futuros contratos con el gobierno de México, sin embargo responsabilizó a Luis Videgaray Caso.

Lozoya dijo que por órdenes de Videgaray pactó uno de los pagos en la panadería El Globo de Prado Sur, en las Lomas de Chapultepec, con el empresario brasileño Luis Alberto Meneses Weyll.
En ese encuentro el brasileño se comprometió a entregar 4 millones de dólares, de los cuales depositó 3.1 millones en la cuenta off shore Latin America Asia Capital Holding LTD, una cuenta que la Fiscalía ha vinculado con Lozoya.
Añadió que durante la presidencia de Enrique Peña Nieto, Odebrecht pagó 6 millones de dólares al gobierno federal por el beneficio de contratos y sobornar a legisladores para que votaran a favor de la reforma energética que se aprobó en 2014.
Señaló que el “enlace” designado por Los Pinos era el priista David Penchyna, entonces presidente de la Comisión de Energía en el Senado, quien habría recibido 6 millones de pesos.
Emilio Lozoya también aceptó que pagó sobornos por 52.3 millones de pesos a legisladores del PAN para que aprobaran las reformas del Pacto por México, incluyendo la reforma energética. 
Según la versión de Lozoya, la estrategia estuvo encabezada por el propio presidente Enrique Peña Nieto y por el entonces Secretario de Hacienda, Luis Videgaray.
El exdirector de Pemex indicó que Luis Videgaray solicitó enviar 6.8 millones de pesos a Ricardo Anaya, ex candidato presidencial y quien fuera presidente de la Cámara de Diputados cuando se discutió la reforma energética (2013) para convertirse en mayo del año siguiente, en secretario general del PAN.
El dinero habría sido entregado el 8 de agosto de 2014 a una persona, cuya identidad no ha sido revelada.
Otros legisladores señalados por haber recibido sobornos son los senadores Ernesto Cordero, excoordinador de la bancada del PAN, y Salvador Vega.
Así como los hoy gobernadores Francisco Domínguez de Querétaro y Francisco García Cabeza de Vaca, de Tamaulipas.
Se mencionó también el senador José Luis Lavalle Maury, quien fue presidente de la Comisión de Administración del Senado y su secretario técnico, Rafael Caraveo, quien habría recibido el dinero.

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