Huejutla, Hidalgo.- Un soldado originario de Huejutla que combatía al crimen organizado en Sinaloa, sufre una injusticia por parte de la Secretaría de la Defensa Nacional intentando despojarlo de sus derechos a la seguridad social militar para atender el trastorno mental contraído como consecuencia de las operaciones militares.
Se trata del soldado Luis Alberto Hernández Hernández, perteneciente al 89/o Batallón de Infantería radicado en los Mochis, Sinaloa, quien fue diagnosticado a finales del año pasado con trastorno psíquico agudo con predominio de ideas delirantes.
Todo comenzó cuando Luis Alberto se incorporó a las fuerzas castrenses en el año 2015, donde fue comisionado en actividades operativas de la unidad en una de las zonas con mayor número de enfrentamientos con los grupos delictivos en el país.
En el mes de marzo del 2017 fue asignado al puesto de vigilancia “Huites”, ubicado en Huites, Sinaloa. Lugar en que el soldado manifestó los primeros síntomas de su padecimiento, pues cuando ingresó al Ejercito Mexicano fue objeto de múltiples estudios de salud tanto física como mental los cuales aprobó demostrando su óptimo estado de salud.
Los constantes enfrentamientos y las diversas situaciones que vivió junto con el resto de sus compañeros, provocaron que sufriera un estrés agudo que desencadenó en un problema mental. Como consecuencia del estado de salud en el que se encontraba, el comandante del puesto de vigilancia decidió enviarlo a la instalación médica del 89/o Batallón.
Tras valorarlo, el doctor determinó trasladarlo a la Ciudad de México donde certificaron que Luis Alberto no era apto para continuar en servicio, en primera categoría, por el trastorno que padecía, iniciando la Secretaría de la Defensa Nacional un procedimiento administrativo para darlo de baja del Ejercito sin derecho a servicios médicos, toda vez que ignorando las circunstancias y las pruebas medicas que acreditan que era una persona sana al ingresar al Ejercito, las autoridades militares negaron que el soldado haya desarrollado el mal durante su servicio y trataron de presionarlo para que desertara y así evitar que recibiera los beneficios que les otorga el Instituto de Seguridad Social para los miembros de las Fuerzas Armadas Mexicanas, ISSFAM, a los militares que se incapacitan en actos del servicio.
Ante la negatividad de renunciar a sus derechos, Luis Alberto fue reasignado a sus actividades militares en el Batallón otorgándole su arma de cargo pese a su padecimiento y arriesgando a los demás elementos castrenses.
Fue hasta el 8 de julio que el oriundo de Huitzquilititla perdió completamente la razón y salió del cuartel a divagar sin rumbo por las carreteras del norte del país, retornando días después diciendo que había salido a cumplir una misión.
Afirman sus compañeros que cuando regresó venía bien renegrido y con quemaduras de sol en todo su cuerpo, demacrado y que no dejaba de hablar y moverse de un lado para otro.
No obstante, el comandante del batallón ordenó que no lo recibieran porque ya había desertado por faltar a sus labores militares en la unidad por mas de tres días.
Para desgracia del soldado, el juez sexto de Distrito en el Estado de Sinaloa radicado en los Mochis, le negó la suspensión definitiva dentro del amparo indirecto 747/2017, que promovió en contra de la baja ordenada por la SEDENA, favoreciendo a la institución Armada Nacional.
Cabe agregar que este no es un caso aislado en las filas del Ejercito Mexicano, pues diversos medios de información han sacado a relucir que como consecuencia de las operaciones realizadas por las Fuerzas Armadas Mexicanas en contra de las organizaciones criminales, se han presentado un gran número de reportes de trastornos mentales en los militares que las realizan y a quienes la SEDENA les da la baja tan pronto como se les diagnostica el trastorno.

 

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