Huejutla, Hidalgo.- La tormenta que azotó la ciudad el día de ayer, dejó en evidencia la negligencia y la corrupción que existe dentro de Protección Civil de Huejutla.
El primer caso surgió durante la mañana, cuando la barda perimetral del preescolar CENDI No. 2 de Huejutla se vino abajo y la salida de emergencia se inundó
Padres de familia de la mencionada institución, muy molestos señalaron que la caída del muro y el bloqueo de la salida de emergencia se debieron a que titular de esa dependencia, Fernando Castañeda Maldonado, nunca aplicaba periódicamente las revisiones a la infraestructura.
Afirmaron que la función de la corporación es inspeccionar habitualmente para prevenir, y no después que surjan los daños.
Afortunadamente durante la tromba no hubo hechos que lamentar gracias a la oportuna intervención de las maestras, pero pudo agravarse si la lluvia hubiera continuado.
El segundo caso viene directamente del mercado municipal, donde no hay interés de Protección Civil para liberar los pasillos señalados como rutas de evacuación, ni tampoco existe una inspección en los locales para reparar las instalaciones eléctricas dañadas o desgastadas, los cuales con las fuertes lluvias pudieran provocar que más de un consumidor o comerciante termine electrocutado por el contacto de un cable con la zona inundada.

Además de preponderar la falta de atención por parte de Fernando Castañeda, también hay acusaciones en su contra por prácticas de corrupción.
Una propietaria de conocida guardería, nos platicó que le invirtió mucho dinero para poder abrir su estancia ya que el funcionario municipal le ponía trabas para cumplir con los requisitos de seguridad.
Con el documento que más tuvo problemas por el costo fue con el Programa Interno de Protección Civil, ya que Fernando le dijo que solamente lo aprobaría si lo elaboraba un consultor conocido de él, de lo contrario se lo rechazaría.
Además de condicionarle el trámite, la afectada lo mandó a hacer dos veces por capricho del titular, lo cual le generó un gasto de 18 mil pesos.
Al culminar los trámites y posteriormente abrir la guardería, jamás acudió el funcionario para aplicar las revisiones de rutina del edificio y verificar si no presentaba desgastes o daños por el uso.
Lo anterior le hizo suponer que Fernando le dificultó la gestión para que gastara más y le generara ganancias al consultor con el que tenía convenio, y que no era tanto porque le importara la integridad de los infantes que acudirían.

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